Fraternidad y Salud Pública por Frei Betto

Por Manuel Porteiro - 28 de Febrero, 2012, 23:01, Categoría: General

Fraternidad y Salud Pública
 
 
Frei Betto
Escritor y asesor de movimentos sociais
Adital

El título de este artículo es el tema de la Campaña de la Fraternidad 2012, promovida por la CNBB (Conferencia Nacional de Obispos del Brasil). Iniciada el miércoles de ceniza, la campaña dura hasta el domingo de Pascua y tiene como lema un versículo del libro del Eclesiástico (38,8): "Que la salud se extienda sobre la Tierra”.

Salud y tradición cristiana están ligadas íntimamente. En los evangelios Jesús destaca por curar física, síquica y espiritualmente. A lo largo de la historia occidental la Iglesia siempre ha sido proveedora de salud. Por iniciativa suya surgieron los primeros hospitales, los sanatorios y, en el Brasil, las Santas Casas de Misericordia. En los santuarios, desde Aparecida hasta Juazeiro do Norte, la manifestación de fe del pueblo en la curación -bendición de Dios por intercesión de los santos- se manifiesta en las "salas de los milagros”, donde se exhiben los exvotos.

Los obispos reconocen los avances de la salud en el Brasil, así como la reducción de la mortalidad infantil (en la que la Pastoral de la Niñez, por iniciativa de la Dra. Zilda Arns, desempeña un papel fundamental). En 1980 se registraron 69.12 muertes por cada mil nacidos vivos El año 2000 ese índice se redujo a 19.88. La expectativa de vida en el Brasil presenta una significativa evolución en las últimas décadas. En el año 2008 la esperanza de vida de los brasileños, al nacer, llegó a los 72 años, 10 meses y 10 días. Entre los varones la media es de 69.11 años, y entre los mujeres de 76.71.

De 1980 al 2000 la población de ancianos creció un 107%, mientras que la de jóvenes sólo un 14 % (según el Ministerio de Salud, 2011). En 1980, los niños de 0 a 14 años representaban un 38.25% de la población; en el 2009 bajó a un 26.04%. El nivel de población con 65 años o más subió de un 4.01% al 6.67% durante el mismo período. En el 2050 el primer grupo representará el 13.15%, en tanto que los ancianos llegarán a ser el 22.17% de la población total.

La mejoría de las condiciones de vida en general trajo mayor longevidad a la población. El número de ancianos ya llegó a los 21 millones de personas. La perspectiva apunta a la duplicación de este segmento en los próximos veinte años, o sea una ampliación del 8% hasta el 15%. Sin embargo el porcentual de niños y jóvenes va de caída. Una de las causas es la disminución del índice de fecundidad por pareja, que en el 2008 bajó a 1.8 hijos, lo que aproxima al Brasil a los países con menores tasas de crecimiento. Y como la mortalidad infantil todavía es alta en relación a los mejores indicadores -19.88/1000- se constata una preocupante disminución porcentual de la franja etaria más joven. O sea que en nuestro país se está dando una impactante transición demográfica.

A juzgar por las proyecciones, esa transición demográfica cambiará la composición de la población brasileña. Según estimaciones, en el 2050 habrá cien millones de individuos con más de 50 años, con consecuencias directas en el campo de la salud. Hoy día la hipertensión afecta a la mitad de los ancianos. Los dolores en la columna, la artritis, el reumatismo, son dolencias muy comunes entre los mayores de 60 años.

El consumismo y la falta de educación nutricional están cambiando el patrón físico del brasileño. El exceso de peso y la obesidad son cada día más frecuentes. Según el IBGE, en el 2009 el sobrepeso alcanzó a más del 30% de los niños entre 5 y 9 años; a casi un 20% de la población entre los 10 y los 19 años; a un 48% de las mujeres; y a un 50.1 de los varones mayores de 20 años. En resumen, un 48.1 % de la población brasileña está por encima de su peso normal, y un 15 % son obesos.

Se trata de una verdadera epidemia. Desde el 2003 la POF (Investigación Presupuestaria Familiar) indica que las familias están sustituyendo la alimentación tradicional en la dieta del brasileño (arroz, frijoles, hortalizas) por la industrializada, más calórica y menos nutritiva, con repercusión en el equilibrio del organismo, pudiendo ocasionar enfermedades como el descontrol de la presión arterial y la diabetes.

A pesar de los avances, la Campaña de la Fraternidad considera el SUS un "caos, sobre todo ante la opinión de los más necesitados de sus servicios”. Garantizar a toda la población los derechos y los recursos previstos en la Constitución sobre la Seguridad Social (Asistencia Social, Previsión Social y Salud) es uno de los principales desafíos en la actualidad. A contrapelo de lo que prevé la Constitución, son las familias quienes más gastan en salud. Los datos del IBGE demuestran que el gasto en salud representó un 8.4% del PIB del país en el año 2007. Del total, un 58.4% fueron gastados por las familias, en tanto que un 41.6 % quedó a cargo del sector público.

En los países ricos el 70 % de los gastos en salud es cubierto por el gobierno y sólo el 30 % por las familias. Según especialistas del área de Salud Pública, el gasto total en salud, en el 2009, fue de US$ 110 mil millones (el 8.5% del PIB), siendo US$ 56 mil millones (o sea un 47 % de los gastos, o un 4 % del PIB) de recursos públicos, y US$ 57 mil millones (el 53%, o un 4.5% del PIB) de recursos privados. El presupuesto del país para salud, en el 2011, fue de US$ 30 mil millones. De ese total sólo US$ 5 mil millones fueron invertidos en la atención básica de la salud, por medio de programas del Ministerio de Salud.

El Brasil cuenta con más de 192 millones de habitantes y 5.565 municipios. Muchos de esos municipios, principalmente de las regiones del norte, nordeste y centro oeste, no disponen de profesionales de la salud para los cuidados elementales, y en centenares de ellos no hay médicos para la atención diaria de la población.

Casi 150 millones de brasileños (un 78% de la totalidad) dependen del SUS para tener acceso a los servicios de salud, pues no tienen el privilegio de la parcela de los otros 40 millones que pagan planes privados de salud, por miedo a la ineficiencia del SUS.

"Vine para que todos tengan vida y vida abundante”, dijo Jesús (Juan 10,10). Si esto no se cumple, nos toca a nosotros con nuestro voto y labor ciudadana hacer presión y exigencia para lograr una nación saludable.

Frei Betto es escritor, autor de "Conversación sobre la fe y la ciencia”, junto con Marcelo Gleiser.
http://www.freibetto.org/ - twitter:@freibetto.
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Traducción de J.L.Burguet].

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