PERIESPIRITU

Por Manuel Porteiro - 22 de Mayo, 2009, 23:17, Categoría: General

PERIESPIRITU  

Según Allan kardec el periespiritu es una envoltura fluídica semimaterial del espíritu y que sirve de lazo entre éste y el cuerpo.   

Durante la vida corporal el periespíritu es el intermedio de todas las sensaciones que percibe el espíritu y que transmite al cuerpo. Al producirse la muerte del cuerpo físico, el espíritu lo abandona juntamente con el periespìritu. 

De acuerdo con el conocimiento oriental el periespìritu es un elemento complejo de estructura fisiològica, sistemas y órganos idénticos a los del cuerpo físico. Su cuerpo etéreo está formado por los fluidos de los planos mental y astral que lo envuelven dándole configuración humana. El cuerpo mental sirve para pensar y el cuerpo astral manifiesta la emoción, los deseos y todos los demás sentimientos. 

Mucho más importante que el cuerpo físico es la estructura anatómico-fisiológica del espíritu, que es su matriz original y organismo que existe antes del nacimiento, durante la vida corporal y después de la muerte. 

El periespíritu, libre de la materia, se extiende, se estrecha o se transforma; en una palabra, se amolda a todas las metamorfosis según la voluntad del propio espíritu que obra sobre él. 

Como consecuencia de esta propiedad, el espíritu puede manifestarse como aparición y hacerse reconocer por las mismas características que tenía en su vida física. Inclusive, en algunos casos, estas apariciones pueden ser tangibles, fenómeno conocido como materializaciones. 

La naturaleza y densidad del periespìritu se va haciendo más etérea a medida que se purifica y se eleva en la jerarquía espiritual. En los espíritus moralmente avanzados, el periepíritu es más sutil, acercándose al de los espíritus elevados; en los espíritus inferiores, al contrario se aproxima a la materia más densa. 

El conocimiento de la naturaleza íntima del periespíritu es la clave para la solución de problemas a los cuales hasta ahora no se les ha encontrado explicación. 

De acuerdo con la filosofía espiritista, las enfermedades se producen primero en forma invisible en el periespìritu y luego se manifiestan visiblemente en el organismo corporal. Cuando la medicina tradicional comprenda este importante fenómeno, el médico curará teniendo en cuenta la trilogía del ser humano: cuerpo, periespíritu y espíritu y el éxito lo acompañará en la mayoría de los casos, pues su labor será integral. Son numerosos los casos en que sólo una intervención basada en la médiumterapia logra éxitos asombrosos porque para la ciencia espírita el hombre no es sólo un organismo fisicoquímico como cree la medicina materialista. 

Podríamos decir que el periespìritu es como un centro electrónico que recibe las ondas del espíritu y las transmite al cuerpo, y también las del cuerpo y las transmite al espíritu. Prueba de ello es que, cuando tenemos algún disgusto o emoción fuerte, los mismos se ven reflejados en trastornos que se producen en nuestros principales órganos: estómago, hígado, corazón, etc. De modo inverso, al producirse lesiones en nuestro cuerpo físico, sus consecuencias son transmitidas a nuestro espíritu por intermedio del periespíritu. 

Tenemos el ejemplo de personas a las que se les ha amputado una pierna o un brazo y, sin embargo, siguen sintiendo los mismos reflejos, como antes de haber sido realizadas dichas operaciones.                                            

La práctica del bien y de las leyes morales de Cristo podrán librar al espíritu y a su organismo psíquico, el periespíritu, de la mayoría de los males que hoy afectan nuestro organismo. 

El médico también tiene que poner en práctica esas leyes morales mirando al enfermo como un espíritu encarnado, como a un hermano que se acerca en busca de salud, compasión y cariño. Debe comprender que el sentimiento y el amor deben marchar con la ciencia y el espíritu científico y profesional, y que su personalidad médica no quedará disminuida si emplea esos sentimientos. 

Cristo fue el Supremo Médico del cuerpo y del alma. El espiritismo nos recuerda que el hombre responde a una gran finalidad divina: evolucionar marchando de lo imperfecto a lo perfecto, y que la muerte no es el fin de nuestra existencia. El sufrimiento y el dolor es el campo donde el médico desarrolla su misión. Actuando con desinterés, ternura y amor será un verdadero servidor de las leyes de Dios. 

El médico espiritista actúa hoy en los principales hospitales y sanatorios de Brasil, como en el gran Hospital Espírita de Porto Alegre. También en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia (Instituto Metafísico Internacional de París) y en otros países se practica este tipo de medicina, y en ellos muchos casos considerados incurables han llegado a una cura total ante el asombro de los propios médicos. 

Desgraciadamente estos hechos no son divulgados porque, como ocurre en otros aspectos, todo lo que se relaciona con la verdad, el amor y la caridad debe luchar contra el egoísmo y el crudo materialismo que dispone de grandes capitales y que luchan por entorpecer y ocultar los principios que no favorecen los viles fines que defienden.

Fuente: Alberto Rubén Monsó

 

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